La familia se va, se pregunta que hacen?, pero nunca lo sabrá
porque habría de saberlo si no le interesa algo que no sea una de las historias
de la vecina de enfrente, la que vive con gatos y de perros huye.
Los niños vienen y van, los padres ni enterados están y no lo estarán después del almuerzo ni la cena,
ni cuando la jaula vacía quede o la calle inserviblemente se despedace en desesperación
de sentir las pisadas de los monstruos maniacos al volante y sus vehículos
descompuestos, entonces de la calle contigua saldrá la niña con los ojos de sugestión
pero estará empapada en desolación pues se siente:
deforme e incomprendida ¿?
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