Las tomé.
Finalmente me armé de valor y tomé una de esas pequeñas dosis de descanso, sueño confitado.
No sabía que esperar, no sabía que desear. Simplemente la introduje en mi boca y esperé que el tiempo y el destino hicieran conmigo lo que fuera necesario para regresar esa tranquilidad que tanto he anhelado. Pasaron algunos segundos y sentí como el rastro que habían dejado en mi garganta iba desapareciendo poco a poco, junto con mi miedo y mi ansiedad. Esperé entonces pacientemente.
Ya sabía que las iba a tomar esa noche, había preparado mis audífonos especiales para la ocasión y los había colocado delicadamente al lado de mi cama para que estuvieran a la mano cuando los necesitara, preparé también un poco de té para relajarme y lo había bebido una hora antes de acostarme, pero ahora dudaba de haber hecho lo correcto pues sentía un poco flojo el estómago. Había llegado el momento.
No estaba seguro cuanto tiempo tomaría en hacer efecto así que decidí preparar un playlist de por lo menos 30 minutos. Mi selección musical fue la siguiente:
-Clair de Lune - Claude Debussy interpretada por Kun Woo Paik
-Nocturne No. 9 - Fryderyk Chopin
-Romance for piano and violin Op.11 - Antonín Dvorák
-Silhouette - Opeth
-Building theme No. 5 Sims - Jerry Martin
Solo llegué a la tercera pieza, pues en lo que me di cuenta el mundo se me hacía pequeño, los brazos cansados, la cabeza se hundía lentamente en la almohada hasta que quedó por completo sumergida en la misma y todo se volvió oscuro. Los ojos se cerraban lentamente y yo me quedaba cada vez mas y mas tranquilo. Una sensación de libertad, ya no era dueño de mi cuerpo, estaba flotando en una masa amorfa que me absorbía y me llevaba a un lugar infinito. El sonido de mis audífonos cada vez se sentía mas lejano y tenue, cada vez la realidad se hacía mas distante.
Estaba dormido,
finalmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario