miércoles, 19 de noviembre de 2014

Reflejo

Ésta es una historia trágica.

Se trata de una serie de eventos desafortunados que le sucedieron al pequeño Sebas.
Sebastián, es un joven soñador que siempre ha tenido éxito en la vida. Su familia es muy unida y sus amigos son de lo mejor que le pudo haber pasado en esta vida. El único problema con Sebas, es que no puede hablar con las mujeres.

Nadie sabe la razón por la cual no puede entablar una conversación con ellas. Muchos lo critican, sus amigos hacen chistes sobre su incapacidad y su familia se preocupa de que no pueda socializar con personas del sexo opuesto.

Y es que en esta sociedad, Sebas se ve atrapado entre los prejuicios y los estándares que cualquier hombre debería de cumplir al tener ya sus 28 años de edad, pues la mayoría de sus amigos ya son casados y los que no, están en proceso.

Es ahí cuando Sebas se pregunta ¿Porqué esta sociedad es así? ¿Es tan importante el tener una pareja y compartir tu vida con alguien? Pues obviamente, las respuestas que recibía eran variadas.

Claro que es necesario!, está en nuestra naturaleza. Así fuimos hechos y ese es nuestro destino decía su amigo Juan. Nunca sabrás lo que se siente hasta que no lo intentes y compartir con alguien es de las cosas mas emocionantes de este mundo, decía su amiga Jessica. No manches wey, tienes que agarrarte una morra y solo así sabrás lo que te has perdido todos estos años, deja de ser un perdedor y agárrate los huevos de una vez por todas, exclama su amigo Raúl en un tono efusivo.

Pero a todas estas respuestas, nadie comprendía que Sebas no lo hacía por gusto o porque no tuviera la iniciativa, sino que para el le era imposible. El simple hecho de imaginarse en una situación en la cual él estuviera a solas con una mujer y tuvieran que entablar una charla, lo hacía sudar. Era todo un caso.

Muchas veces se enamoró en secreto de varias mujeres, de algunas más que de otras.
Y las veces que se armó de valor e intentó hablarles solamente podía gesticular y frases incomprensibles, tales como:

- asldkjasñalkssj alñksa ñlksashaasass-

¡Mas él quería expresar su amor, su calidez, su asombro ante la belleza que es el genero femenino, y todo lo que él sentía por ellas! ¡Quería gritarlo a todo el mundo! pero solo salía:

- PekjhMealNojfhgjkljñskaooY-

Nadie le entendía y por lo tanto, nunca tuvo éxito.

Sin embargo, el añoraba el día en que su maldición terminara y pudiera recitar los miles de poemas que había escrito en honor a tan hermosos seres, narrar todas las historias que ríos de tinta habían convertido en verdaderas obras de arte, los miles de ensayos y cartas que había escrito, mas nunca había entregado ni publicado.

Así, resignado juró jamás volver a querer a alguien y escribió:

- Jamás volveré a intentar hablar con una mujer-

Un día recibió una carta.

Era un papel grueso y blanco como la nieve, tenía un sello de cera con una flor le lis, como la que solía dibujar en la secundaria mientras fantaseaba con tener una vida normal. Dentro, solo había una frase anónima que dice:

- erpmeiSéramAetDP.etsalbaHeMacnuNorePetsatsuGeMerpmeiS -
- No eres el único -

A la fecha, Sebas aún no sabe quien mandó esa carta, ni ha descifrado el mensaje. Pero lo que si sabe, es que no es el único y que hay gente ahí afuera en el mundo que lo entiende y que sabe que hay esperanza.

Fue como mirarse en un Espejo.

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