Hay cosas en la vida que pasan de manera inesperada, situaciones incómodas que se dan espontáneamente. Estos momentos nos hacen sentir vulnerables y ansiosos.
Mientras más trato de explicar lo que se siente, mas me convenzo de que no puedo. Y es que es una sensación tan extraña que para explicarla daré un ejemplo:
- Una persona entra a un cuarto con desconocidos, hablan de temas que uno no conoce y tienen actitudes que uno no entiende. Son una tribu totalmente diferente y sus gestos, sus expresiones, todo es diferente e incomprensible. -
Ahí, rodeado de extraños, uno se siente un ente externo. Un foráneo que por casualidad está en ese mismo espacio y tiempo, un parásito y parte de la decoración de la habitación.
Como un científico que acaba de llegar con una familia de primates y trata de convivir con el grupo pasando desapercibido para poder estudiarlos en su entorno natural.
Así pasan las cosas, y no tengo ni idea de como reaccionar.
Seguiré fingiendo hasta que se vayan y no noten mi presencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario