Somos pasajeros de este lugar, este espacio, tiempo.
El tiempo lo es todo, es la única cosa que no se puede cambiar, única variable de la cual no somos capaces de controlar, la última frontera. Estamos atrapados, subyugados, esclavizados.
Efímero sería el termino adecuado para definir lo que somos. Simplemente criaturas temporales que, como una película, avanzan de un inicio hacia un final, con alguna historia que contar.
Esa sensación me da la idea de que no pertenezco a nada, a nadie. Mi cuerpo solo es una extensión mas de este planeta, algo que solo sirve para contenerme en este estado y que una vez que cumpla con su deber, dejará de funcionar y pasará a otro.
Mi mente divaga en lo que soy, fui y seré. La famosa "trascendencia" que todo ser humano quiere lograr y como mágicamente preservar su esencia mas allá de las barreras del olvido. Somos históricos por naturaleza, sociables y carnales. Pero mas allá de lo que puede comprenderse, no somos nada.
De los 13.835 millones de años que teóricamente tiene el universo, solo disponemos de una fracción minúscula para vivir, para ser. Lo que estamos haciendo en este momento, nuestras preocupaciones, nuestros sueños, nuestros miedos ¿Valen lo suficiente para realmente dedicarles ese valioso tiempo?
No lo sé. Y es que creo que como fractales, la vida comienza una vez que acaba. Se multiplica y busca la manera de continuar, mas la conciencia acaba con la mortalidad. ¿Nos leeremos en otra vida? Espero que no. Porque eso significaría que aunque el medio cambie, seguimos igual y nunca llegaremos a conocer la verdad.

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