miércoles, 8 de julio de 2015

El limbo




Todo empezó un día de un año que ya no puedo recordar, siendo las 10 de la mañana, sabía que tenía que llegar temprano o de lo contrario habría consecuencias. Me apresuré lo mas que pude y llegué faltando casi nada para la hora límite que había puesto el líder. Suertudote.

Verán, yo soy un simple obrero tratando de juntar la mayor cantidad de polen para la colonia, mi vida es muy simple y no tengo mucho que contar, sé lo que tengo que hacer y cuando lo tengo que hacer. Muchos dirían que es algo aburrido pero a mi hasta el momento me ha resultado agradable. Yo no pedí nacer así, simplemente soy.

Como sabrán en mi colonia somos millones, creo que nunca me he puesto a pensar en realidad que tan grande y compleja es la sociedad en la que vivo, solo tengo la creencia de que hay alguien en el poder que nos controla a todos, y digo creo porque yo personalmente jamás le he visto. También están los otros, los que lo tienen todo y solo se dedican a ser felices, y a hacer felices a los demás. Todos los quieren, y todos quieren ser como ellos, estar con ellos.

Luego estoy yo. Podría decir lo que soy en menos de 5 palabras y aún así no estaría tan orgulloso,  así fueran las 5 mas hermosas palabras del universo, siento que no las merezco. No porque sea una abeja depresiva ni mucho menos, creo que mas bien tiene que ver con el hecho de que no me gusta recibir títulos, honorarios o algo que me haga  ilusamente "sentirme más de lo que soy".

No tengo mucho tiempo para seguir platicando mi historia porque ya casi tengo que regresar a trabajar, pero les resumiré que la he cagado.

Durante muchos años logré reprimir mi gusto por la miel, traté de que no se diera cuenta de que la deseaba, de lo bien que sabe. Bueno, en realidad nunca la he probado pero todos dicen que sabe muy muy bien. Además de que hace feliz al que la tiene. Y eso suena bastante bien. El problema es que para alguien como yo, no es posible tenerla. La miel solo escoge al mejor para que beba de ella, puesto que casi siempre son los otros, todo mundo los ama, incluida la miel. Y tiene sentido.

Y ¿qué tiene que ver todo esto? pues les digo que la he cagado porque ayer he tenido un delirio de grandeza y perdí el control. He tratado de beber de ese dulce y dorado néctar, sabiendo que no es para mi. Resultado: un desastre total.  Era de esperarse, eso es lo que pasa cuando te dejas llevar y no logras controlar tu pensamiento, cuando dejé que mi pequeño corazón de abeja hiciera su desmadre.

Tal vez me podría reconfortar el dicho de: "Si nunca lo intentas, nunca sabrás lo que será" pero esta vez no. Pues lo he hecho de la peor forma posible, en vez de trabajar en ser digno para la miel (aún sabiendo que nunca lo seré). Creo que en el fondo sabía su respuesta, sabía lo que me esperaba. Tal vez solo quería que se diera cuenta de lo que quería, sin intención de hacerlo. Pues también he de confesar que tengo miedo y no se si sería capaz, aún así no pude evitarlo.

Tal vez ese privilegio del que día a día todos gozan, simplemente no es para mi. Y no es que este mal, digo, nunca lo fue. Pero esa misma idea de poder llegar a ser mas que una abeja obrero, algo especial. Esta historia es muy común, tan común como el hidrógeno. No tiene nada de especial porque en todos lados se vive algo similar ergo es un tema ya muy gastado. Pero quería dar a conocer lo que pasa dentro de mi mente.

En fin, ya desperdicié mucho tiempo que tendría que estar trabajando así que es mejor que me retire. No vaya a ser que vuelva a perder la cabeza y haga algo aún mas osado, y siga diciendo mas estupideces y quitando el tiempo que ustedes tienen que emplear para trabajar en sus colonias. 

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