¿Qué haces?
Esa siempre es la pregunta con la que se suele abrir un tema de conversación. Es la pregunta normal en cualquier situación en la que quieres convivir con alguien, cuando no sabes que decir, cuando simplemente lo dices.
Y es que todo el mundo siempre está haciendo algo.
El simple hecho de que todos, a cada momento, en cada lugar estén haciendo algo es de lo más normal ergo se asume que tu también estas haciendo lo propio. Sin embargo, me he sorprendido a mi mismo muy frecuentemente haciendo lo contrario (irónicamente). No me considero a mi mismo una persona dispersa, ni soñadora, pero me gusta contemplar las cosas. Me gusta sentir el momento y saber que por mas insignificante que sea, es único. Tal vez, bajo los estándares de productividad de hoy en día esto se considere como: no hacer nada. ¿Porque? Tal vez por que no tiene ningún beneficio a ojos de un ignorante, porque no genera ningún valor a ninguna empresa o a mi mismo, porque no mejora ni empeora nada.
Pero si lo hace. (hacer, ese verbo siempre hostigando)
Siempre lo he dicho, el lenguaje es base de la cultura de un pueblo y moldea la mentalidad de sus hablantes, limita o explaya su ser, su sentir. Y es que si no nos podemos expresar de manera correcta ya sea por falta de palabras o por ignorancia ¿Entonces? estamos condenados a la decadencia. Pero ¿De qué sirve escribir sobre esto?. Es un dilema del que no he podido escapar, una parte de mi se alegra de ser así, de pensar así, de haber nacido así. Sin embargo siempre esta la opinión de los demás, otras culturas, otros horizontes. Nos guste o no. Siempre hay alguien que se sentirá lo suficientemente importante para darnos consejos de que hacer con nuestra vida e incluso darnos ordenes que ellos consideran adecuadas para nuestra vida. Siempre hay otra manera (nueva) de hacer lo mismo.
He de aceptar que yo he hecho lo mismo en algunas ocasiones y no estoy orgulloso de ello. Porque cada quien tiene un ritmo diferente, cada quien vive la vida de manera que desea, son y somos los únicos que podemos definir nuestro presente y por ende nuestro futuro. La gran muralla no se construyó en 2 días. Me gustaría pensar que al final del camino no hay nadie que te juzga, no hay un Dios que vigila todos tus movimientos, no hay un registro de lo que si y no hiciste. Yo no comparto las creencias que te incitan a buscar un bien en alguna otra vida. Cuando se acaba, se acaba.
El buscar la redención de lo que hiciste es tan necio como creer que lo que haces ahora no afectará lo que pasará después. Vivir canónicamente tampoco es la solución, ¿si no lo haces en esta vida entonces en cuál? Con lo anterior no estoy diciendo que apruebo el homicidio, la inmoralidad, el uso de sustancias, etc. Me refiero a las miles de variables que puedes manipular en la vida. Hay limites.
Ese viaje que siempre deseaste hacer, esa canción que nunca cantaste en público, ese color que nunca usaste mientras estabas en la escuela, esa mirada que no devolviste al extraño/a en la parada del autobús mientras esperabas por el bus a medio día, aquél extraño/a que tanto te miró. Esas caricias que nunca diste por miedo, esas mentiras que dijiste por evadir la verdad. Nuestra vida es el resultado de una serie de decisiones. Pudimos haber sido abortados, pero no lo fuimos. Pudimos haber sido abandonados de niños y llevados a un orfanato, pero no lo fuimos. Pudimos haber sido criados en una mansión con todas las posibilidades y haber explotado todo nuestro potencial, pero no fue así. Me gusta el ejemplo de Internet porque yo particularmente lo practico a diario: En esta red, donde ahora mismo estas leyendo esto, hay millones / billones / trillones / cuatri / quinti / sexti llones de datos flotando de servidor en servidor esperando a ser leídos, decodificados, analizados. Sin embargo solo alcanzamos a conocer una minúscula parte de todo eso. Muchas veces solo perdemos el tiempo en Internet viendo videos graciosos, leyendo blogs pretenciosos (como este), viendo fotografías de gatitos mientras que allá afuera hay planos de como construir una planta de energía ecológica, como curar enfermedades, como cultivar, como arreglar prácticamente todo, como aprender un nuevo idioma o a dominar un instrumento musical. Y es que no hay tiempo. Esa es la única verdad universal. Necesitaríamos suficiente tiempo de no hacer "nada" y ser lo suficientemente curiosos para poder conocerlo todo. Supongo que por eso dicen que la ignorancia es felicidad.
Me gusta hacer comparaciones porque siempre (o comúnmente) son de tinte negativo. Se nos hace mas fácil comparar lo que no tuvimos, lo que no hicimos, lo que no hacemos... sin embargo también es humano comparar lo que si ocurrió, lo que no tomamos en cuenta. Y es ahí donde regreso al tema de no hacer nada. Tenemos la capacidad y la posibilidad, el beneficio, de no hacerlo sin ninguna consecuencia posterior. No vamos a morir por ello.
Les dejo entonces este escrito, para que lo lean cuando tengan tiempo para no hacer nada, cuando quieran leer sin leer nada, divagando sin rumbo por esta red de información infinita, para apreciar lo que tienen.
(odio la palabra "procrastinar" porque cada quien define la relevancia de sus actividades, nunca se deja de hacer algo realmente, siempre se aprende incluso de lo que no se aprende. Siempre se vive).
さようなら
No hay comentarios:
Publicar un comentario