lunes, 24 de noviembre de 2014

El arte de aparentar


Y es que a todos nos ha pasado alguna vez en la vida, donde tenemos que demostrar cosas que no son. Cosas que no serán y cosas que nunca fueron.

El arte de aparentar es un delicado equilibrio entre la locura y la genialidad. Se necesita estar lo suficientemente loco para querer demostrar algo que no es aún sabiendo que es todo lo contrario, pero se necesita ser un genio para hacer creer a los demás que así es.

Decir, hablar, llorar, reír, balbucear, todo es un equilibrio constante que detiene la tempestad con un balance tan frágil como el hilo de seda de un gusano. ¿Para qué? Ese delicioso sabor amargo de saber la verdad cuando nadie mas lo hace, ese aire de superioridad en cualquier situación, esa impotencia de no poder comunicar lo deseado. Eso es el porque, porque pasamos horas puliendo nuestros discursos incomprensibles, lijando nuestras mentiras y abrillantando nuestras justificaciones.

Todo para ese momento de revelación, ese momento de quiebra donde Atlas ya no puede sostener más al mundo. Donde Lo Apolíneo y lo Dionisíaco se juntan en una danza interminable y se fusionan para mostrar así la veracidad de los males encarnados al aparentar.

Sigamos entonces, lectores míos, aparentando hasta el ocaso de la naturaleza. Por el simple hecho de hacerlo, para saciar nuestros vicios y abdicar a nuestra moral social. Seamos unos artistas. 



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